
El equipo blanco recupera los cuatro puntos sobre el Barça.
A pesar de que cada año puede ser el último de la mala racha del Atlético contra el Real Madrid, temporada tras temporada parece que la maldición colchonera no tiene fin. El derbi de la capital de España volvió a ser blanco por decimotercer año consecutivo y supone una victoria fundamental para los de Mourinho, que vuelve a estar cuatro puntos sobre el Barcelona.
El ejecutor de la pesadilla rojiblanca este año fue Cristiano Ronaldo, soberbio y espectacular en un partido clave, lo que se le pide siempre. El partido comenzó sin un dominador claro, con un fútbol de ida y venida, algo que le venía mejor al Madrid, eléctrico en la parte del ataque, aunque lo que rompió el encuentro fue un misil, un libre directo espectacular desde cerca de 40 metros de Cristiano que tuvo a Courtois como espectador VIP. El Atlético de Madrid vivía de la imaginación de Diego y Adrián, a los que les estaba costando encontrar a Falcao. Por ello, el colombiano fue inteligente en la segunda parte, se alejó de los centrales y luchó por alto con Coentrao, sorpresa en el once de Mou, y le ganó con facilidad para poner el empate.
Esta vez el Madrid no entró en estado de shock, se tranquilizó, visualizó la situación y se vio ganador. Para confirmarlo, volvió a salir Cristiano y volvió a coger su fusil para masacrar a Courtois. La felicidad madridista no fue completa hasta que el portugués igualó su cifra de goles del año pasado, 40, al transformar un dudoso penalti de Godín sobre Higuaín en el 83. Con ello, el partido estaba terminado, decidido y Callejón se encargó de poner la puntilla tras asistencia del dueño del campo, Cristiano.
Victoria revitalizante para el Real Madrid, que no se deja amedrentar por la cercanía culé y devuelve la ventaja de cuatro puntos. El derbi sigue siendo blanco.

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